Solemos juzgar nuestros actos por las intenciones y los del resto, los de otros por los efectos que realmente tienen en la realidad. Esto nos resulta muy útil para “fabricar una conciencia tranquila”, eso sí, colocando al los demás en el lado “oscuro”.
Como forma de compensación desarrollamos lo que se denomina “Empatía”, por la que generamos en teoría menos odio, menos violencia, menos maldad. Consiste en ponernos en lo que entendemos que el otro emocionalmente está experimentando.
Cuando yo conozco poco a una persona, tiendo a explicar su conducta por una serie de etiquetas que utilizo como descriptivas de lo que hace, aunque realmente no lo son: es egoísta, es malvada, es un monstruo. Ahora bien, si realmente me intereso por datos de su biografía:
– Qué incentivos tiene para hacer lo que hace, qué lo refuerza
– El entorno, y su historia de aprendizaje
– Sus miedos, limitaciones, lo que reforzaba cuando dejaba de hacer algo
Deja de parecernos un “villano del Mal”, y pasa a ser un humano con sus circunstancias. Ya, no necesito ponerme “emocionalmente en lo que el otro siente, haciendo lo que hace”, sino que realmente lo “comprendo”, tengo un entendimiento profundo de su forma de actuar.
Esto no significa que la persona no tenga que asumir su responsabilidad, las consecuencias de sus actos, pero comprender las causas de alguna conducta lesiva, que ha generado un mal, resulta mucho más útil que demonizarla.
Si me dejo llevar por una “empatía” centrada en el “sentir del otro” y “ponerme en su lugar”, dejando el lado de comprensión del que hablo, puedo deslizarme rápidamente a mis sesgos, interpretaciones, proyección de mi propia historia personal en el otro.
La verdadera empatía no es la que más siente, sino la que más comprende, la que puede explicar; de ahí lo útil que sería aprender a investigar, escuchar, cómo la persona ha llegado a desarrollar esa conducta.
Si veo a alguien que me parece que está “triste”, eso puede ser simplemente una señal de algo que puede o no estar ocurriendo, y que el resultado final: “tristeza”, tiene una trazabilidad hacia atrás en su contexto e historia de aprendizaje que es lo que realmente me va a ofrecer una comprensión de lo que está ocurriendo.




