Si en mi vida puedo “hacer cosas” es porque antes he aprendido a realizarlas, y detrás de eso han existido personas que me lo han facilitado. Si en mi vida puedo “entregar”, es porque lo he visto hacer en mi entorno por personas que lo han hecho, y a las que he imitado. Si en la vida puedo Amar, es porque antes lo he recibido, y he decidido yo también entregarlo.
Existe una “Vida dada”, la realidad a la que accedemos desde que nacemos y a la que gracias a ella, podemos desarrollar cosas ya que han existido personas que me han instruido en ello, de muchas formas: intencionadamente o simplemente por su ejemplo.
Hacerme consciente y valorar el entorno en el que nací y me desarrollé, es un ejercicio para potencialmente “disfrutar más de la vida”. No quedarme sólo con lo que “ha faltado”, con lo que “no he podido disfrutar”, con lo “que me han robado”. Un desequilibrio en estos aspectos, puede generar mucho resentimiento vital y el mismo nos puede conducir a una actitud cínica ante la vida y conductas para evitar sentir, que pueden ser muy negativas a la larga.
El desarrollo de una crítica constante hacia mi mismo, denota una falta de aceptación de mi persona. Puedo llegar a convertirme en un torturador hacia mi mismo. Lo que estaré alimentando es Desconfianza e Inseguridad.
La forma de amortiguar esa desconfianza, inseguridad es a partir de la estima de los demás. Mendigo su aceptación, estima, valoración. Como creo que si me presento “tal cual soy” me rechazarán , confecciono una careta, construyo un personaje, falso, orientado a la apariencia al “quedar bien”, lo que incrementa en el fondo mi propio rechazo.
Me aceptaré a mi mismo, cuando identifique mi sombra, no huya de ella, la acepte y pueda utilizarla como punto para mi propio desarrollo. No soy ni todo luz, ni todo sombra, ni tengo que auto imponerme el “ser perfecto”, ni pensar que mi vida será plena, cuando las dificultades, defectos y problemas desaparezcan, porque eso no se dará nunca.
Aceptar quien soy y la realidad en la que me envuelvo, también pasa por no ansiar aquello que no podré llegar a ser (por mucho que lo desee), ni por tener aquello que tampoco podré llegar a tener.
Por contra siempre habrá muchas cosas que ya dispongo y que puedo disfrutar, valorar, además de generar sensibilidad hacia lo que otras personas hacen por mi y la generosidad que eso implica. No es necesario escapar a fantasías, la Realidad es siempre más rica




