He leído un artículo donde hace una reflexión acerca de lo que denominaba “Mochilas Invisibles”, afirmando lo siguiente: “En psicología utilizamos esta metáfora para representar el peso de nuestras experiencias pasadas, emociones acumuladas, miedos, inseguridades, traumas y expectativas que llevamos con nosotros y que influyen en nuestra conducta”

Y ojo con este asunto, porque las conexiones que cada persona podemos hacer con esta metáfora van a ser muy variadas y no todas de forma útil, con lo que hay que tener cuidado con ello. Básicamente porque la imagen mental que cada uno construimos de una misma cosa es diferente y le podemos dar un connotación, significado muy distintos.

La metáfora puede resultar en una forma de describir algo, de lo que aún no tengo el conocimiento suficiente para hacerlo directamente con la cosa. En general para explicar muchos avances científicos, los divulgadores de ciencia, suelen recurrir mucho al empleo de las metáforas, y así quizás para comprender fenómenos químicos, matemáticos, biológicos, geológicos, astronómicos…muy complejos, para la mayoría de la población. Por lo que la metáfora puede ayudar a una “aproximación”, pero no explica en detalle el avance en sí, porque mi comprensión de la materia puede ser muy básico.

Al hacerlo se está simplificando la información relacionada, y eso puede ser útil para una “comprensión de andar por casa”, pero está muy lejos de resultar útil para llegar a pensar que se tiene una idea exacta de lo que se trata. No solo eso, en las metáforas, habrá cosas que pueden “encajar” con lo que se pretende explicar y otras cosas que no. 

Si yo digo que “cuidado conmigo que puedo ser un león si me enfado”, hay cosas con las que la metáfora no son certeras, porque puedo tener una respuesta agresiva (como la del león), pero no tengo garras con las que herir, arañar, desgarrar, ni unas fauces con las que terminaré con tu vida, pero tomando la metáfora demasiado literal, puedo generar una respuesta de miedo excesiva en el otro y crear una problema donde en realidad, no existe.

Esto es lo que ocurre con las “Mochilas invisibles”, cuando aluden a cosas que “no existen per sé”, por lo que no se pueden incorporar a ninguna mochila, mucho menos si es invisible y que no cargamos en ninguna parte, ni por supuesto transportamos. Está aludiendo a la forma en la que yo me relaciono con el pasado, como yo me relaciono con las experiencias vividas, como yo continuo conectando de una determinada forma con acontecimientos, como es mi forma de imaginar el futuro, etc…que es muy diferente, y todo esto no se mete en ninguna mochila.

Es más puede resultar  que la persona, se crea a pies juntillas la metáfora y eso resulte en una problemática añadida, ya que refuerce la idea de que “la vida es una carga de experiencia dolorosas que he tenido” y de las que “me va a costar mucho librarme”, como si fuese algo objetivo ahí fuera, casi con vida propia, independiente de mi gestión.

No todo aquello que parece explicar algo, nos puede resultar útil o al menos, sólo parcialmente.

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