Seguramente habrás escuchado hablar del “síndrome del impostor”. La persona que genera la sensación de no ser merecedor de estar ocupando un lugar, del que se siente poco seguro;  y como se le etiqueta con esas palabras, la atención se va a ellas, y a interpretar que es algo sobrevenido.

Cuando yo noto una falta de “autoconfianza” al desarrollar una labor o de entender que “aun no dispongo de los conocimientos necesarios” o que “otro podría hacerlo mejor”, hay tres distinciones que se influyen y que podrías considerar a la hora de modelar lo que está ocurriendo en esa experiencia concreta: Confianza, Capacidad y Competencia.

Una persona jubilada, que haya trabajado por ejemplo en el mundo de la construcción, es muy probable que para lo que haya sido su desempeño laboral se sienta Confiada y Competente, pero no Capacitada 

Un futuro electricista en un periodo de aprendizaje, puede sentirse Confiado y Capacitado, pero aún no han desarrollado quizás la Competencia necesaria, para hacerlo por su cuenta.

Un recién Licenciado puede sentirse muy Capacitado, aunque quizás no ha desarrollado la Competencia necesaria y le falta la Confianza de la experiencia.

Es así cómo en ocasiones estas distinciones de: Confianza, Capacidad y Competencia, pueden meterse en una batidora, haciendo un diagnostico poco certero de lo que realmente está ocurriendo.

Una mala experiencia en el terreno laboral, puede amenazar cualquiera de estas áreas y conectarlas con algo más allá, que pasaría por incluso la Identidad Personal: yo no soy válido, soy un puñetero desastre, todo lo hago mal, nunca llegaré hacerlo bien..

Hay personas que disfrazan su inseguridad, su falta de Confianza con mas aprendizaje, más cursos de competencia, creyendo que así se elevará.

Tambien puede ocurrir que un exceso de Confianza no justificada, puede estar encubriendo una falta de Competencia, cosa muy peligrosa: alguien que piensa de sí, que puede firmar el proyecto de una obra, sin una competencia real sobre ella.

Imaginemos una persona que se siente muy Confiada, Capacitada para conducir un vehículo, pero no ha obtenido el permiso para ello, la Competencia. O lo que suele ocurrir, que la Competencia, Capacidad si está presente, pero la Confianza no está desarrollada.

Puede resultar un ejercicio muy útil, chequear cuando desarrollemos una cierta inquietud a la hora de ejercer una determinada tarea, con qué conecta exactamente de estas distinciones, así como si notamos una excesiva Confianza, si la misma, está avalada, sustentada o está enmascarando algún déficit. 

 

 

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