El desarrollo de la “Neurociencia” en estos últimos años, así como su cada vez mayor difusión, ha contribuido a alumbrar conocimiento acerca de nuestra forma de actuar, sentir, pensar , a desarrollar empatía por el otro y en definitiva nos hace mejores. Aunque también tiene algunos peligros, dependiendo del enfoque que el profesional le esté dando.
La habilidad de caminar no reside en mis piernas, aunque sin ellas no podría desarrollarla. Con esta analogía, podríamos comparar a nuestro Cerebro y nuestra Mente, que emerge del funcionamiento de todo nuestro cuerpo, incluido el cerebro.
He venido al mundo con una determinada biología, con rasgos heredados, que en unos contextos muy específicos y ante determinados estímulos, pueden predecir que una determinada conducta tendrá una probabilidad más alta que se desarrolle, aunque de por sí no lo garantiza.
Imagina que en mi familia determinadas personas hayan mantenido una relación de adicción al alcohol muy marcada. Es posible que esa “predisposición” yo la haya heredado. Es bastante probable que en el contexto, donde yo busque un alivio, escapar.. de algo que percibo como problemático, y quiera escapar de ello, también genere un adicción al alcohol. Pero todo esto es una probabilidad, no una certeza.
En ocasiones escucho a profesionales abordar temas conductuales, poniendo el foco en “nuestro cerebro” como elemento que explica el cómo y el porqué nos comportamos. Tomando esto, como un todo, y no como una parte, que está influyendo pero no determinando.
Hacemos lo que hacemos, por una historia personal de aprendizaje, que he desarrollado en unos contextos muy determinados y que se mantienen hoy, porque continuo obteniendo unos beneficios a corto plazo, aunque a la larga, puedan ser contraproducentes.
Atender a lo que hago, cuando aprendí hacerlo, que obtuve con ello, en qué contexto se desarrolló, ¿fué imitado?, ¿algo por mi cuenta?, ¿como lo mantengo?, ¿que obtengo?, ¿qué estoy reforzando cada vez que vuelvo a desempeñarlo?…Esto si me da margen para operar, para modificar, transformar.
Desde mi perspectiva, no se trata de explicar las cosas sólo desde una base biológica, mecanicista de funcionamiento del cerebro; sino de considerarla como un elemento más de otras influencias añadidas que no podemos dejar sin atender.




