Si cuando eras un niño desarrollaste una afición al fútbol -por ejemplo-, eso se reforzó, porque socialmente es lo que se esperaba; pero si lo que desarrollaste fue una afición a la danza, quizás se penalizó, porque eso no encaja dentro de lo que se espera de tí. Tambien puede ocurrir lo contrario, y funcionaría exactamente igual, si por ejemplo es una «familia con tradición de danza»

Este mecanismo de refuerzo/penalización, es lo que suele estar detrás de muchas personas, que han podido desarrollar el sentir de que “no encajan en el mundo”, “no terminan de encontrar su sitio en él”. Básicamente y generalizando, porque han desarrollado conductas propias que han sido penalizadas, castigadas…y se les ha empujado hacia el “consenso social”, que es lo que se refuerza y espera de ellas.

Nuestras “figuras de autoridad” (padres, cuidadores, familia, profesores…)  durante todo ese proceso, son esenciales, porque la idea, el valor que nos vamos a dar a nosotros mismos, los tomaremos de la que ellos nos proyecten, a las que daremos mucha credibilidad.

Así se va a configurar un marco interior desde el que me voy a juzgar a mi mismo y al mundo; lo que al final puede llegar a convertirse en una auto profecía cumplida. Si se me “acusa de ser raro”, y yo me lo creo, tenderé a desarrollar conductas “raras”, “desviadas de lo que se espera de mi”; y a su vez, puedo generar una forma de ser estar, que dependiendo del contexto, va a oscilar entre la agresividad o la pasividad como respuesta a él.

En todo este proceso puedo a la vez ir desarrollando la conducta de cuestionar de forma constante mis decisiones, opiniones,..buscar de forma obsesiva la validación, el “encajar en el molde social”.

El hacernos consciente de esto, puede conllevar a la vez el chequear cual es el modelo social en el que de forma constante he intentado encajar y qué ha generado esa sensación de “no encuentro mi lugar en el mundo” ; y por otro lado, cual es mi propio modelo sacrificado, de qué se compone. A la vez, puedo llegar a descubrir que dentro de mi “modelo personal”, hay muchos ingredientes del “modelo social”, que sí que están encajados perfectamente, y que la cuestión está en darme cuenta del lugar donde no hay “obligación alguna de encajar”

Lo que a todos nos hace iguales, es que todos somos diferentes.

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